El Austin City Limits es un faro musical en medio de las tinieblas. Cuando entras en Zilker Park un jardín de sueños musicales se abre ante ti. Está poblado por gente que cuida de los demás, pregunta si estás bien o si necesitas agua, y se preocupa de su bienestar. Entiende que nuestras diferencias paliceden en comparación por nuestra pasión por la música. El cariño, las sonrisas y el amor se comparten y a diferencia de lo que sucede fuera del parque todo el mundo busca entenderse y compartir. El Austin City Limits es uno de los últimos reductos de ese Austin que, como dice Willie Nelson, es un grupo de gente molona con ganas de cambiar el mundo.
Cada año, nos vamos del ACL en una nube con ganas de compartir con el mundo todo lo que ha sucedido allí, en ese lugar donde todo lo bueno que puede pasar sucede. Te contamos una experiencia musical única a través de sus historias y ruidos en nuestro diario del Austin City Limits.
AUSTIN CITY LIMITS – DÍA 1 – 3 DE OCTUBRE DE 2025 – ZILKER PARK
Llegaba el gran día. Y comenzaba con una agradable sorpresa. Desde el lanzamiento de su primer álbum el pasado 19 de septiembre, se había colado en mi TikTok Home Sweet Home, la canción más reconocible de The Favors, el nuevo proyecto del gran Finneas. Acudí sin dudarlo a su encuentro seducido por esa mezcla de pop, folk y soul que me ha engatusado en las redes sociales. Lo que encontré desbordó mis expectativas.
La química de Ashe y Finneas es hipnótica y las derrotas, desamores y pequeñas victorias de sus letras se hacen tuyas muy rápidas. Finneas deja claro sus ganas de volar libre sin la alargada sombra de su hermana. Se trataba de su tercer directo juntos y su primera vez en un festival. Su carta de presentación no pudo ser más fascinante. Una sorpresa dulce que nos condujo a uno de los momentos álgidos de la tarde.

Los Cage the Elephant prendieron fuego literarlmente al festival con un set garagero y un derroche de riffs descontrolados. Díficil parar de moverse con semejante desfase que sirvió para repasar una carrera que merecería más consideración de la que recibe. Lo refrenda la capacidad de los hermanos Shultz de mantener el físico y la actitud necesaria para que sus temazos más reconocibles como Ain’t no rest for the wicked, Come a little closer o Trouble se mantengan vigentes.
El carisma más irresistible
Dicen venir de Australia pero en realidad los Empire of the Sun provienen de otra dimensión. Su puesta en escena no es de este mundo. Unas esculturas móviles y gigantes de un rostro y una mano, gente disfrazada de seres extraños danzando y saltando, cambios de vestuario estrambóticos y unos visuales que parecían adentrarnos en la homilía de una secta. Lo que pasaba por tu hipotálamo era díficil de procesar pero a pesar de ello no se comparaba con el impacto que causaban las canciones de la banda. Los himnos de los Empire of the Sun no permanecen inertes en los 2010. Han evolucionado y se han enriquecido con la nostalgia, el buen rollo que provocan y el buen hacer del grupo sobre el escenario. Una sonrisa nos guió al protagonista de la noche.

Hozier es puro carisma. Un Dylan millennial para los que no encontraron a Dylan, salvando las distancias de talento e impacto. El irlandés discreto se presentó en Austin con una banda impresionante y unos visuales que lanzaban mensajes necesarios sobre la desigualdad y las injusticias que hacen de este mundo un lugar tenebroso. Llegué sin creer en Hozier. Craso error. Este músico tiene la capacidad de lograr con serenidad convertirte en un ferviente seguidor.
En algún momento de su concierto te arrincona, te roba el corazón y te demuestra que es mucho más que Too Sweet o Take me to the church. Te invita a quedarte y a cambiar el mundo con un discurso final. En él recordaba el Estados Unidos de los 60, aquel que se unió por los derechos civiles contra la sinrazón. Abrí los ojos. Gracias al Austin City Limits ahora soy uno más de la iglesia de Hozier.
AUSTIN CITY LIMITS – DÍA 2 – 4 DE OCTUBRE DE 2025 – ZILKER PARK
Con el eco de la voz de Hozier en nuestros corazones, regresamos al encuentro del Austin City Limits. El día comenzó temprano. En la fascinante mañana del ACL nos encontramos con Olivia Dean, la última aspirante a la corona del pop británica. Su mezcla de pop y soul resulta irresistible y mezcla muy bien con su carisma e inocencia. Sus letras son un atajo al corazón que se desgrana en las historias universales que cuenta casi como en un susurro en temas como Dive, Man I Need o You can’t hurry love. Pura ternura en el parque.
Después de disfrutar de la pasión de la juventud nos encontramos con una de las bandas más veteranas del cartel. Modest Mouse es mucho más que Float On, es una oda a los 90 y al sonido Portland que tanto influenció a la década feliz. También es un canto a la persistencia a través de unos tipos que siguen disfrutando y haciendo disfrutar de su música a diferentes generaciones. Tras ellos, nos encontramos con otros miembros ilustres de la escena alternativa, los chicos de Ohio, los Backseat Lovers. Sus canciones, al igual que la de los Modest Mouse, hablan el mismo idioma.
La noche que vi a los Strokes en el Austin City Limits

Alejados del Juno arresto de Djo y de toda la novela que se estaba cociendo en el concierto de Sabrina Carpenter, el cual ha dado pábulo a una riada de especulaciones, nos econtrábamos ante el peso de la expectativa. En medio de unas penumbras similares a la de los after donde consumimos nuestra juventud aparecieron unas siluetas que se escondían del tiempo y de sí mismas. Era los Strokes. Con ellos llegaba un soniquete reconocible que nos recordaba lo divertido que un día fue el rock.
Con dos riffs, Albert Hammond se metió al público en el bolsillo como era de esperar pero Julián Casablancas parecía no estar por la labor. Vagaba por las sombras del escenario con desgana, con ese anti aura que solo los iconos se pueden permitir. Vacilaba al público y entonaba una a una esas canciones que forman parte de la historia de la música. Entre medias rajaba de Chat GPT en el único momento en el que sentí empatía por nuestra repulsa conjunta al uso de la IA.
Herido en su orgullo por ver recortado su setlist por motivos de seguridad y tener que acabar antes que la rubia de América, apenas se despidió tras entonar Last Nite a duras penas. A pesar de todo, siempre recordaré la noche del 4 de octubre como la noche que vi por primera vez a los Strokes. Es lo que tienen los mitos.
AUSTIN CITY LIMITS – DÍA 3 – 5 DE OCTUBRE DE 2025 – ZILKER PARK

Después de dos días con semejante nivel de intensidad nos aguardaba la guinda y nuestra despedida del Austin City Limits 2025. Llegamos al parque con las piernas pidiendo una calma que la electrónica sofisticada de Mallrat parecía contradecir. La música de esta australiana es una interpretación deliciosa del trip-hop y de los 90 electrónicos en general.
Dejó pasó a los bpms desatados de The Dare. El californiano ha tenido una trayectoria meteórica desde sus inicios como Turtlenecked. En apenas diez años ha compuesto un himno generacional como el Guess de Charli XCX y ha liberado los ruidos de su cabeza en este delirio electro-punk que es The Dare. Radical, elegante, sofisticado, punk… Su música y su puesta en escena lo tiene todo. Alejada del embrujo electrónico de The Dare pero con el encanto de las viejas bandas de rock nos encontramos con Royal & The Serpent, una propuesta más que interesante que resultó ser una agradable sorpresa bajo el sol justiciero de Austin.
Un broche de oro

Wet Leg nos encontró botando como locos los himnos garage que las chicas de la Isla de Wight. Nos perdimos en canciones como Chaise Long, Wet Dream, CPR o Catch these fist, la elegida para abrir por todo lo alto uno de los mejores directos del festival. Las Wet Leg han madurado su sonido desde que Rhian y Hester nos visitaran en el SXSW 22. Ahora son más feministas y garageras. Su puesta en escena es una locura que pone de manifiesto lo diferentes que son ambas. Rhian es un torbellino poderoso e hipnótico, Hester es una chica tranquila que manda mensajes a través de su guitarra y de los sonidos audaces que es capaz de transmitir con ella. Junto al guitarra Josh Mobaraki, el bajista Ellis Durand y el batería Henry Holmes forman una banda de camino al estrellato.
Tras ellas, llegó T-Pain. El rap más reconocible así como muchas de las canciones rompepistas de los últimos 20 años se pasearon por el ACL antes de entregarnos a los brazos de los Killers. La banda de Las Vegas quizas resulte menos dramática o divertida que los Strokes pero es mucho más profesional y sólida. Brandon Flowers apareció en escena acompañado por una formación espectacular y unas coristas increíbles.

Comezaron su exuberante set con un guiño a Texas. Abrieron con Whiskey River de Willie Nelson, una bandera de Texas en los visuales y la presencia de Guy Forsyth, un mítico del blues. En directo resultaron una delicia. Versionaron a Elvis y su Always on my Mind y pasearon su extensa y fabulosa discografía. Se fueron con Mr Brightside y dejaron tras de sí una estela de polvo de estrellas y un puñado de canciones que no se irán jamás de nuestros corazones.
Y después de decirles adiós no quedamos a solas en el parque. Buscamos la forma de procesar tantas emociones y una enorme gratitud por lo vivido recorrió nuestro cuerpo. En ese momento activamos la cuenta atrás para regresar a ese faro entre las tinieblas que es el Austin City Limits.
¡Nos vemos el año que viene en Zilker Park!
+ Historias en Urban Moon.

No comments yet. Be the first one to leave a thought.