Madrid sigue dando que hablar con su escena cafetera actual. Desde unos años se ha convertido en un epicentro neurálgico para esta bebida sagrada y en una de las capitales más veneradas. Estamos prácticamente hablando de aperturas semanales, locales cobrando una segunda vida.
Personalmente el café de especialidad ha cambiado mi percepción del café y, en parte, mi vida. Habrá quién lo vea snob pero para mí, más allá del hype y también la corriente que ha formado, pero yo necesito disfrutar de un buen café. Si bien es cierto que muchos locales se intentan subir al carro con locales calcados, bollería industrial y precios abusivos; quedan aún un buen puñado de templos del specialty coffee que merecen ser descubiertos.
Sólo hay que ver el éxito que está teniendo Coffeefest en Madrid. Año tras año acumula más espacio expositivo, más público, más difusión. Se nota que hay un cambio de tendencia, unas ganas de expandir el negocio más allá de monetizar. Al final, es un estilo de vida y esto es una señal más de la salud que goza este sector.
La segunda vez que fui a Japón aluciné con la cantidad de cafés de especialidad y de extrema calidad que había en cualquier ciudad. Unido al buen gusto asiático, fue un auténtico punto extra en mi viaje. En Vietnam y China me ha pasado igual: Hacen de la cultura del café un auténtico ritual. El café es más que una bebida: Es cultura, es arquitectura, es disciplina, es arte.

Asia me obsesiona, es algo más que una apetencia, para mí es algo indescriptible la fascinación que ejerce sobre mí esta parte del mundo.
Así que no puedo evitar dejarme caer en estos lugares cuando tan pronto como conozco su existencia. Y ahora me siento en la obligación de compartirlos con vosotros.
Jingping e Hijo
C/ de Hortaleza, 73, Centro, 28004 Madrid
Y seguimos sin movernos de Japón porque nada nos puede gustar más. En la calle Hortaleza, donde casi la calle pierde su nombre, se alza este coqueto establecimiento. Según pasas, llama la atención el uso de maderas cálidas y, como no, su vitrina con sus bizcochos kasutera, un postre muy preciado en la zona de Kyoto y cuya esponjosidad es de infarto.

Sus mesas invitan a la calma, a un alto en el camino. Abriendo todos los días en un horario extensivo, merece la pena hacer cola para disfrutar de sus dulces y de un excelente café.
Maison Thé
Shan Shan
Oways Café

Doku toku cafe – specialty coffee
C. de Sta. María Micaela, 4, Moncloa – Aravaca, 28008 Madrid
Y sin alejarnos del barrio anterior encontramos otro rincón único. La Plaza de los Cubos siempre ha sido una mezcla curiosa entre tribus urbanas, franquicias, oficinas, cines en VOS. Cada día de la semana es un escenario diferente.
Y lugares como Doku Toku marcan la diferencia. Como amante de Japón y recurrente viajera os digo que es un diez al estilo nipón. Y no sólo porque allí la cultura del café es incalculable sino porque su repostería es buque insignia. De hecho, Dokutoku en japonés significa único y entendemos el por qué del nombre.
Sus ichigo sando – su sándwich de fresa que aunque suene raro está delicioso – o su tiramisú de té matcha son dulces que no encontrarás en otro lugar. Para mí es la forma más certeza de contestar con mi deseado Japón.
Yoyogi
C. del Almendro, 19, Centro, 28005 Madrid
Este pasado 2025 estuve en Vietnam. Si bien es el segundo productor de café del mundo, tienen un gusto exquisito para este producto. Tanto en granos – usan la variedad robusta – como en espacios. No sé cuántos cafés me podría tomar al día.
Y claro, saber que existe este lugar tan especial tras la nostalgia de volver, es una sensación fantástica. Para mí el Salt Coffee fue un hallazgo y seguir prorrogando su existencia en mi ciudad es un lujo.Y ojo que tiene otra joya del patrimonio nacional vietnamita: El Bánh mi tiene mis dieces.
Kkori
Calle de Gonzalo de Córdoba, 22, Chamberí, 28010 Madrid
¿Corea en Madrid? ¿Cómo? Existe. El auge de este país en la cultura occidental es más que probado así que una cafetería coreana sólo es sinónimo de éxito.
En la zona de Bilbao siempre hay pequeños grandes templos que visitar. En una cálida tarde de verano dio con este sitio. Siempre pido flat white – quizás sea mi rasgo más personal – pero me decanté por algo frío y me encantó. Un iced coffee y un trozo de tarta de fresas hicieron mi domingo más feliz.

Los dulces son su punto fuerte y es que incluso hacen tartas por encargo, con un aspecto increíble. Además, cuentan con un amplio espacio de coworking así que no tenéis excusa para visitarlos cualquier día de la semana.
Infinito Café
C. de la Reina Mercedes, 12, Tetuán, 28020 Madrid
Uno de mis clásicos favoritos. Aunque no es una zona de paso, su éxito es tal que toca esperar según el día y hora a la que vayas pero es que tienen de los mejores desayunos de la ciudad. Sus desayunos tipo brunch son épicos, saciantes y deliciosos. Sueño con su tostada de carbonara sobre brioche de Hokkaidō.
Y es que Sam y Luna, sus dueñas, nos han sabido traer un poquito de Japón a Tetuán. Sus cafés son espectaculares así como todo lo que elaboran pero es que además puedes llevarte sus tremendas brioches a casa. Mejor encargarlas porque vuelan pero están espectaculares y si has estado en el país nipón te recordarán a sus clásicos desayunos.
Siempre un acierto venir aquí.
Despacito
C. de Jacometrezo, 15, Centro, 28013 Madrid
Al centro de Madrid le faltan espacios de café de especialidad. Parece mentira pero es algo más complicado de lo esperado encontrar este tipo de sitios cerca del kilómetro cero.
Por ello, me sorprendió ver algo así abierto cerca de Callao. No dudé en ir y fue un hallazgo para mí. Primero, por encontrar algo así dentro de la argamasa de franquicias y sobre todo porque me enamoré de la estética, café y sus dulces.

No soy una persona especialmente golosa pero me pierde la repostería asiática precisamente por la gama y sabores más variados que los que promociona occidente. Tienen unos dulces hechos con taro o miso, que te evoca a su gastronomía. Y están riquísimos, tan originales.
Un lujo contar con un proyecto tan personal dentro del caos.
Sakuhin Coffee
En Asia cabe un café en dónde cabe una bici. A falta de espacio se las ingenian para poner un café en una quinta planta o en una esquina recóndita.
Pues Sakuhin es la esencia de este tipo de cafés para llevar. Es tan chiquitito pero coqueto, con sus cortinas noren y sobre todo, de los mejores cafés de la ciudad. Un gusto dar un paseo por el barrio de Salesas con una de sus bebidas – el Cherry Matcha ya se ha vuelto viral – y disfrutar de lo que ofrece Madrid.
Y con esta guía con tanto sabor asiático nos despedimos hasta la próxima edición. Que el café de especialidad gobierne tu vida.

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