Quentin Gas y los Zíngaros han regresado como auténticos torbellinos a la actualidad musical. En un país donde estamos aprendiendo a abrazar la fusión, Quintín Vargas y los suyos van adelantados hace años, generando una identidad propia. Solo hay que ver lo que hace también con Sherry Fino, mismamente.
Si hay un disco que me impactó en el 2024 fue El mundo se quema, su tercer álbum y cómo el mismo define “el disco más importante de su carrera” y no se equivoca. Consumo música a raudales, sin medir los géneros y este disco llegó como un huracán, me entró solo para quedarse. Sus dos discos anteriores eran increíbles, pero en este disco se reafirma como artista, se abre en canal y hasta participa prácticamente toda su familia, de gran tradición artística ya que es hijo de Concha Vargas, una de las eminencias que ha dado este país en el ámbito del flamenco. No le falta arte por las venas.
Estamos ante una obra maestra, magna. Algo inclasificable y eso es lo que más me gusta: No es flamenco, no es psicodelia, no es rock progresivo y sin embargo es todo a la vez. Es un concepto imposible, que merece mil escuchas porque pasa por todas las texturas.
A mí dame bizarría, dame gancho y arrojo. Amo la música por encima de todas las disciplinas artísticas junto con el cine y cuando veo tanta valentía. Me gustan la gente que cree en su potencial y en su proyección, las personas sin ataduras.
Y es que el alma de este magnifico proyecto es un tipo atrevido, sin temor a arriesgar y tirar para delante. Y se nota la vuelta a las raíces, al origen, a su legado. Un recuerdo a la memoria familiar, guiños de nostalgia pero siempre desde su prisma. Saber mezclar, un arte. El resultado es un disco excesivo, exultante, rico. Y lo que no podíamos era perdernos semejante brutalidad en directo.
Con cambio en la formación y con tres fechas en salas para comenzar el año presentando este álbum, Quentin Gas y sus nuevos zíngaros reventó la Sala Sol de Madrid. Por lo que hemos podido leer, se trata de la banda que siempre quiso tener a nivel musical y el resultado en conjunto es brutal, una auténtica comunión.
Quentin Gas y los Zíngaros toman Madrid
Pocas salas se prestan a semejante jolgorio, tan recogida, tan vivida y ilustre. Cuando bajaba las escaleras hacia la sala principal se palpaba en el ambiente. Luces rojas, muy lynchianas.
Pocos minutos después, y con toda la artillería lista, ahí estaban quemando el escenario a guitarrazos, saltos, quebrados, riffs, teclados, baquetazos, quejíos. La magia del directo.
Abriendo con Amén, un temazo de esos que se te quedan en la maldita cabeza y no puedes parar de poner, sabía que lo que había allí entre manos era el resultado de una creencia muy fuerte en lo que haces. Ese comienzo con la marcha de Semana Santa para enlazarla con las guitarras es uno de las transiciones más locas que he visto en años.
Siguen con El Penal, Zíngaro Errante hasta llegar a La Virgen de los Dolores, con un punteo muy loco a lo White Stripes para generar una atmósfera cargadísima. Es increíble la mezcla de tradición y modernidad, y sobre todo volver a los orígenes, saborear lo mamado en casa.
Todo transcurre deprisa, no se para en esta casa. Agradecen mucho la acogida de Madrid, ciudad de la libertad y es que a pesar de todo lo que se vive aquí, no deja de ser una ciudad hospitalaria. Siguen presentando canciones de su último trabajo como La trenza de tu pelo negro sin descuidar otras antológicas como Caravana, tan hechizante.
La sala se caldea, cada vez es más increíble lo que sucede arriba, es imposible despegarse del magnetismo que se vive en ese escenario con Julia a los teclados, Bego Salazar en la voz que le da todo el flow al conjunto o Pablo a la guitarra.
Llegamos al bis, al pogo orquestado por el mismo Quentin y al cierre por todo lo alto con El mundo se quema. Un canto tan reivindicativo como necesario, la mezcla de sus dos mundos conjugados en un único lenguaje: la música.
No me ha hecho falta nada más para poner este disco en un pedestal que vivirlo en directo. Larga vida al flamenco, a la fusión, a Lebrija, a la vida nómada, al coraje y como no, a Quentin Gas y los Zíngaros.
Aún les queda una fecha el día 20 de febrero en Sevilla con casi todo vendido y esperemos que nos regalen un verano lleno de noches zíngaras.

No comments yet. Be the first one to leave a thought.