e 10 de enero. Una promesa. Muchas caras conocidas y una de las bandas con mejor plantel de la escena actual. Ellos son León Benavente y son un grupo de grupos. La veteranía es un grado pero mucho más es el talento irrefutable, la honestidad hecha letra, el carácter.
Con cinco discos a sus espaldas más algún EP, son una de las propuestas más enérgicas y auténticas de la industria nacional. Aunque se dé por sentado faltan estos elementos en muchas formaciones, el ser diferentes sin el miedo al qué dirán. Nos gustan sus cambios de sonido, su determinación, sus letras punzantes sin filtro.
El pasado día 10 de enero era una fecha importante. La experiencia lo hace todo pero siempre existe este pequeño vértigo a los grandes recintos, a los eventos especiales. Era noche especial, después nos dimos cuenta que pasaría a la historia. Y estuvimos ahí.
Invitados de lujo para un sábado salvaje
El cartel en sí mismo era una fantasía. Claramente León Benavente tiene un selecto grupo de amigos y lo dejaron patente en la loca noche de sábado. Si algo me encantó es la capacidad de reunir gente pero sobre todo que hayan sabido atraer nombres más nóveles como Grande Amore con otras absolutamente consagradas como Nacho Vegas o Triángulo de Amor Bizarro. Estas sinergias solo podrían traer cosas maravillosas.
Su principal motivo, en el marco del Inverfest de este presente año, era presentar Nueva sinfonía sobre el caos. Un disco con toques mucho más oscuros, dónde las guitarras permanecen pero la electrónica se deja sentir gracias a la mano dorada Martí Perrarnau IV. Uno de sus mejores álbumes en su abrumadora trayectoria, con el trasfondo de la madurez y con letras punzantes y electrizantes.
Un Wizink eufórico esperaba la salida de Abraham Boba y su banda. A partir de ahí, es todo historia.
Dos horas de magia con León Benavente
Como si de una fiesta de cumpleaños se tratara, un ir y venir de nombres antológicos pasaron por las tablas del recinto madrileño. Empezando por Hinds, que con su fuerza y actitud supieron calentar la gélida noche de sábado. En este amplio paseo por su discografía, hubo hueco para hits como No hay miedo, canción que habitualmente no suena.
Seguía el desfile de artistas sobre las tablas, con la presencia de miembros de Rufus T.Firefly y Anni B Sweet para Como la piedra que flota, dándole el punto psicodélico que se merece gracias a la buena mano de este fantástico trío. Un momento sublime.
Hay canciones de León Benavente que son auténticos himnos. La Ribera se convirtió en un canto alentador a la rabia interna que llevamos dentro en estos tiempos confusos. Abraham se mueve con gracia y picardía por el escenario, tiene ese carisma que le hace irresistible y algo hipnótico. Se come la cámara y se come al público, relata como un gran storyteller.
Sin duda una de las interpretaciones de la noche fue La canción del daño con Nacho Vegas. Sin ser yo fan del asturiano, maridaron de diez en el escenario. Además, diremos que el sonido en general fue algo bajo y ésta fue una de las que mejor se escuchó.
Tras este impass más nostálgico vuelven a la carga. Con la intensa Habitación 615 vuelven a esa intensidad que prácticamente roza el punk, en una banda absolutamente metida en el directo. Es increíble el sonido homogéneo que provocan, siendo prácticamente uno.
La cosa iba tomando sus tintes finales pero aún quedaban invitados: Tulsa, El Columpio Asesino o Triángulo de Amor Bizarro – o la mejor banda de España según ellos. También hubo momento para la emoción para el homenaje a Ilegales, cuyo líder ha fallecido recientemente. Siempre hay tiempo para este tipo de gestos que honra a las bandas.
Minuto y resultado y pasamos a los bises: Con Gloria y Ayer salí se cerraba una noche de órdago, con todos los invitados arriba en el festín musical que nos habíamos metido.
Con un gran sabor de boca, salimos del Wizink con el corazón calentito, lleno de grandes momentos y un concierto que tanto para ellos como para nosotros permanecerá en la memoria porque ha sido histórico para la banda.
Grandes León Benavente.

No comments yet. Be the first one to leave a thought.