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París: Guía para melómanos

París: Guía para melómanos

París es una cuna de multitud de corrientes culturales. Parece que fue señalada para que en ella se cobijaran los mejores pintores, escritores de renombre, pensadores brillantes.

Desde la Ilustración, París ha sido elegida como ese lugar inspirador para vivir, pasando por el prolijo siglo XIX hasta la nouvelle vague. Y hasta hoy, cuya luz y magia hace que siga siendo escenario de películas, testigo ocular de grandes aventuras y pasiones.

París tiene algo en el aire. Serán sus calles, su historia o que simplemente, es una delicia sentarse en una de sus terrazas para ver y ser visto. Bien valen sus museos pero igualmente se respira un halo bohemio, de creatividad. 

Y lo digo porque no sólo la he recorrido medio millón de veces, sino que además, viví ayer. Una oportunidad pasó delante mía y no dudé ni un momento en instalarme, por unos meses, en la ciudad de las luces. París siempre había sido un lugar evocador y sensual que tenía que ser vivido y así hice, no me decepcionó.

Y es que no sólo es una ciudad conectada con el arte, sino que la música tiene un papel fundamental, ¿A quién no le puede inspirar París? A través de algunas historias, vinculadas a la música, os enseñaré una faceta algo más desconocida pero encantadora.

Jim Morrison, un americano en París

Hay un concepto que históricamente nos queda claro: los americanos sienten fascinación absoluta por este lado del mundo. La vieja Lutecia, lo que hoy conocemos como París, es una villa mitificada por el impresionismos o los sucesos del 1789, por poner algunos ejemplos.

Así que Jim Morrison, líder de The Doors, decidió pasar sus últimos días en la gran urbe. Posiblemente no era su intención morir aquí pero hay cosas que no se pueden elegir. Una sobredosis le hizo aparecer sin vida en un apartamento de Le Marais, uno de los barrios más coquetos de París, conocido por acoger a la comunidad LGTBI. Así fue como pasó a engrosar la codiciada y apocalíptica lista del club de los 27.

Misteriosamente, y según comentan las malas lenguas, había informado a sus allegados de la intención de ser enterrado en el cementerio de Père Lachaise, en el barrio XX. Y diríamos que es la estrella principal allí y siguiendo su voluntad, a pesar de que autoridades como el mismo Oscar Wilde, Honoré de Balzac o Molière comparten campo santo con él. 

París

Sin duda alguna, el necroturismo en esta ciudad está especialmente extendido, no lo perdáis de vista porque podréis admirar, aunque sea a título póstumo, las tumbas de personajes ilustres en todos los niveles.

Hôtel Costes: la meca de la música lounge

Un fenómeno sin parangón fue aquel que sucedió en las cuatro paredes del Hôtel Costes. Stephane Pompougnac daba un giro de tuerca al bar de este lujoso hotel, que se ubica en una de tantas millas de oro de la capital gala: la Rue Saint-Honoré, codo a codo con Chanel, Chopard y otras marcas de haute-couture.

Tras haberse formado como DJ en lo que fue el Café Costes y con fuertes raíces inspiradas en la música de locales de renombre y devoción como Café del Mar en Ibiza, puso el ball room patas arribas, creando las noches más mágicas en París, dónde todo el mundo quería estar.

El hotel es en sí un espectáculo: Encantador edificio haussmaniano donde se encierra el encanto de aquellos elegantes edificios, con sus pasos de carruaje y sus puertas adinteladas y  prolíjamente decoradas. Clásico lugar de referencia en guías de hotelería de lujo y diseño, que sueñas con ir pero aún no lo sabes.

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Hasta el año 2011, el afamado DJ pinchó allí infinidad de noches, creando uno de los materiales discográficos más preciados para los amantes de la música lounge y chill out.

Dado que el mercado musical cambió con la incursión de lo digital, decidieron echar el telón en temas de producción pero el hotel sigue ofreciendo veladas inolvidables de la mejor música del momento. Sigue siendo el lugar de la gente guapa parisina y seguirá por siempre. La marca Hôtel Costes se vende sola.

El Club silencio: David Lynch solo para unos pocos

El exotismo de París no causa indiferencia en nadie y menos al genio de Lynch. No solo ha aprovechado para grabar alguna toma de Twin Peaks, uno de su trabajos más mediáticos sino que hay un par de lugares directamente vinculados con él.

Como un hombre del renacimiento que es, otras disciplinas artísticas no se le podían escapar tan fácilmente. En este caso, la litografía es una de las áreas donde destaca, pudiendo ver (y adquirir) su trabajo en galería Idem, en el corazón del barrio de Montparnasse. 

Pero a través del desarrollo de otras actividades además de la producción audiovisual, tomó la decisión de abrir un punto de encuentro en el 142 de la Rue Montmatre, llamado Club Silencio. 

No es fácil entrar, de hecho, la apertura al público es a partir de medianoche pero sí es posible tener una membresía anual, siempre y cuando además tengas una vocación creativa. Realmente el aspecto recuerda ferozmente a Mulholland Drive pero lejos de ser un bar de copas, es un espacio para las sinergia cultural. 

Eso sí, la élite musical y cinematográfica siempre se deja caer así como también albergan conciertos muy, muy exclusivos. 

Solo David Lynch podría generar algo tan especial en una ciudad como París. 

Serge Gainsbourg: je t’aime, moi non plus

El cantante francés representa uno de los estandartes del país galo. Posiblemente, no se entiende la historia reciente de Francia sin su figura. Es necesario un hombre hecho a su personaje: cantante maldito, icónico, parisino de pro. Mujeriego, conflictivo, adicto a todo lo posible. Atormentado, sensible, golfo.

No era raro verle junto a Dalí cenando en el apreciado restaurante Aux Anysetiers, situado en la Isla de Saint-Louis, el metro cuadrado más caro de todo París. Tampoco era raro en cualquier fiesta, pública o privada, hasta el fin de sus días.

Pero si hay un recuerdo vivo y tangible es la que fue su casa desde el año 1969 al 1991, año de su fallecimiento. En la rue de Verneuil podremos observar murales que ensalzan, si cabe más, la figura de Serge. Muchos pagaríamos por cruzar la puerta y observar por un instante cómo era la vida en pleno corazón del barrio de Saint Germain-des-Près, uno de los más bonitos de París, bajo mi punto de vista.

París

La exaltación espontánea de arte en estas paredes bien debería ser protegido y sería maravilloso que en algún momento se musealizara este preciado lugar. No lejos, encontraríamos el Bistrot de París, donde regularmente pasaba tiempo en la mesa 46. Era su barrio, la rive gauche, donde el Sena parte la ciudad entre la intelectualidad y el glamour.

Sus restos, como los de otros muchos artistas, residen en el cementerio de Montparnasse. 

París, escenario de videoclips

No podemos pasar por algo la presencia de París o alrededores en cierto material audiovisual: los videoclips. 

Uno de los grupos galos más notables son Phoenix. Originarios de Versalles, jamás han renegado de sus raíces. En uno de sus directos pudimos contemplar cómo tocaban en mitad de los jardines imperiales, posiblemente una de las joyas del recinto palaciego. 

Pero aquí no queda esto. La fascinación por lo clásico entre los americanos es algo consabido y la misma Lana el Rey grabó en Fontainebleau, otro de los palacios más conocidos de la región el videoclip de Born to Die. Brillante promoción, sin duda.

Pero como siempre, lo que más nos gusta son las canciones que hablan de ella, la ciudad por antonomasia. Son muchos los artistas, locales y extranjeros, que han encontrado en ella la inspiración. Sean barrios, sean calles o simplemente su nombre: París.

Os dejamos la recopilación especialmente creada para disfrutar con la lectura de este artículo:

Au revoir…

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