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Rotulando Madrid con Diego Apesteguía

Rotulando Madrid con Diego Apesteguía

¿Te ha maravillado el rótulo de La Duquesita o el de El Perro y la Galleta? Quizás no sepas que tras esas letras vintage se esconde un artista y un ideario basado en el movimiento Arts & Crafts. Esta reivindicación artesanal rescata la identidad perdida de las ciudades y se encarna en artesanos como Diego Apesteguía. Desde sus inicios como artista urbano ha sabido dibujar un nuevo Madrid con ecos del ayer. Descubrimos su fascinante ruta por el arte desde la calle hasta el rótulo.

En busca de la identidad perdida

Madrid está buscando el camino de regreso a su identidad perdida. Viejos rótulos enamoran a los transeúntes ofreciendo un valor añadido a sus locales. Son propuestas impregnadas con la ideología del movimiento Arts & Crafts, una contracultura que prioriza la artesanía. Uno de sus representantes más notables es Diego Apesteguía, que ha sido galardonado recientemente por el Ministerio de Economía en los Premios Nacionales de Artesanía.

En las manos de Diego técnicas como el grabado en vidrio, el pan de oro o la pintura con esmalte han resucitado tras haber sido enterradas por técnicas más modernas y sin alma. No obstante, sus inicios como artista se encuentran en la calle sembrando el Madrid de principios de siglo con una firma muy reconocible: Dier. Los que vivieron esa época recordarán sus Vota Dier. Forman parte de toda una era en la ciudad.

Comenzó a pintar en la calle tal y como nos explica: De chaval en 1992, haciendo firmas con mis amigos. De ahí al bombing, el street art y los murales hasta 2012. Obras perdidas por el celo de las administraciones en eliminar el arte urbano de la ciudad. Diego recuerda que bastantes murales se borraron de la vieja escuela e instalaciones de pioneros del Street Art. Pero ser efímeros era su naturaleza.

Activista del arte urbano, sus recuerdos le dejan una incógnita: A veces me pregunto si de haberle dado menos al bombing, al activismo y la línea más dura y haber insistido algo más en la faceta más amable del arte urbano, podría haber acabado en la actual ola de muralismo. Me habría encantado pintar alguna fachada grande de Madrid. Aunque, allí donde quise, pinté.

La nueva vieja cartelería

En los talleres de David A. Smith en Reino Unido, Noel Weber y Mike Meyer en Estados Unidos o Alfredo Genovese en Argentina se sumergió en el movimiento Art & Crafts al que llegó de la mano de su fascinación por el trabajo de gente como Dave Smith.

Esta ideología decimonónica surge en un momento histórico semejante al actual: Una revolución técnica mundial, replanteamiento del ser humano, el trabajo, las ciudades… Y la respuesta que dio entonces el movimiento Arts & Crafts a estos asuntos está aún vigente: El trabajo ocupa mucho espacio de nuestra vida y nos define. No hay un límite claro entre arte y artesanía o “crafts” (oficios), que son un buen modo de sentirse realizado.

En su taller donde recrea el idioma de los rótulos de Madrid

Esta filosofía es una respuesta a una evidencia global que desnuda la obra de Diego: Los estilos locales están desapareciendo en la arquitectura, en el arte urbano, la caligrafía o los rótulos. La globalización está homogeneizando el mundo, y así, lo local, al desaparecer, empobrece el entorno. En sus palabras se hace evidente una necesidad de recuperar las esencias de las ciudades. Recrear una manera en que la ciudad hable su propia lengua.

El Madrid de Diego Apesteguía

En las manos de Diego recae la sabiduría de recuperar esos viejos carteles capaces de perdurar durante décadas en nuestras retinas. Su secreto se debe a que eran creados por gente que venía de las artes, que buscaban hacer una pieza llamativa, estética y duradera con unas limitaciones técnicas muy importantes.

Una bandera se alza en Madrid para recuperar sus antiguos carteles a pesar de la inexistencia de un registro para perpetuarlos. Para mí está claro que algunos rótulos antiguos son patrimonio cultural, comercial e industrial de las ciudades. Si se protegen fachadas y edificios, el rotulo debería ser parte de ello, de hecho es más fácil de proteger porque se pueden mover o pueden convivir con rótulos nuevos.

El arte de rotular

Diego da mucho más valor a que sus obras sean parte del imaginario de la ciudad que a los premios. Es de las partes que más me gusta de mi trabajo. Desde mi etapa en el graffiti, la idea de intervenir en mi entorno me hace sentir más como un agente transformador. Cada vez considero que uno debe quejarse menos de cómo está el mundo y dedicarse más a mejorarlo aunque sea a una escala minúscula. Por otra parte, no creo mucho en eso del reconocimiento, los premios son un medio, no un fin.

El Wow Factor

En 2010 finalizó su andadura por el mundo y se estableció en su Madrid natal donde encabeza un grupo de artistas en Rotulación a mano. Comenzó a llamar la atención de locales y marcas, que le han concedido una libertad creativa que se aleja del margen del briefing. Seguimos haciendo encargos muy dirigidos por parte de los clientes, pero, el estilo va muy ligado a las técnicas que uso. Los clientes tienen que ceder decisiones al rotulista, que es el experto. A nosotros un diseñador nos da un briefing algo más abierto y nuestro trabajo es dar el toque final, el llamado wow factor.

Rotulando

Su experiencia le ha llevado a entender la necesidad de desmarcarse de un diseño gráfico que ve como sobrevalorado. Las identidades corporativas de Cola Cao, Coca-Cola o Salsa Sriracha, por ejemplo, no son muy distintas de las de la competencia cuando surgieron pero han trascendido por el significado del producto en el mundo.

Diego sigue atento a todo lo que sucede en su anterior hábitat artístico, la calle. Las relaciones del arte urbano con la administración ha mejorado con los años. Ahora se acepta una cierta diversidad y hay gente que viene del arte urbano en las instituciones. A pesar de ello, una gran parte del graffiti es ilegal por su propia naturaleza de pintar allí donde no se acepta.

Los senderos del arte urbano

La escena madrileña posee para Diego Apesteguía una comunidad de artistas urbanos bastante más pequeña de lo que quieren vender algunas instituciones. Años de fuerte represión y un espíritu no muy cosmopolita han creado un carácter bastante seco en los artistas, un graffiti agresivo, y una comunidad muy fragmentada, pero creo que va cambiando con el tiempo.

Mural de Diego Apesteguía. Interiorismo vintage para un nuevo milenio

Una pregunta recurrente siempre que se habla de arte y calle es: ¿El arte urbano corre el riesgo de terminar en un museo? Diego lo tiene claro: Supongo que en cuanto le pones la etiqueta de arte a algo es susceptible de estar en un museo. No sé si esto es algo malo en sí. Muchos artistas urbanos ya hacen obra más destinada a la galería, museo o internet que al espacio público, por lo que el museo parece un buen destino para esas obras.

Las posibilidades del entorno urbano

Parece evidente que el arte mira cada día más hacia la calle. A pesar de ello hay diferentes maneras de entender el entorno urbano. El artista madrileño es consciente que: El arte tiene muchas interpretaciones. Para algunas de ellas, sobre todo las más “de izquierdas” el espacio público es un entorno natural para el arte. Para otras visiones del arte, como las más personalistas, o las más capitalistas, la calle representa fama. Creo que ambas visiones tienen sentido.

Lo que es indudable es la revolución cultural que ha supuesto el arte callejero. Me alegra que el arte cada vez mire más hacia fuera, y creo que el graffiti del siglo XX y el muralismo del siglo XXI son las mayores revoluciones de la pintura del último siglo. Aunque, no se debe perder el espíritu crítico. La calle está tendiendo a ser sobrevalorada, y no por estar algo en la calle es mejor.

Artistas como Diego Aresteguía nos reconcilian con ese maltratado espacio urbano que sirve como valla publicitaria de grandes corporaciones e instituciones. Su arte personal y su celo en recuperar la identidad perdida de Madrid le convierten en el rostro visible de una filosofía a pie de calle.

La Duquesita

Pasear por los carteles de La Bicicleta, El Perro y La Galleta, La Duquesita o Cervezas La Virgen pone de manifiesto el poderoso atractivo del trabajo del artesano. Rótulos que formarán parte de nuestros besos furtivos, de noches para el recuerdo, de desilusiones y esperanzas. Madrid recupera sus viejas letras para decorar nuestras nuevas memorias.

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